Visita fugaz por bosques y ríos. Una ciudad maravillosa. Una trío viajero a la medida. Las triadas que valen la pena en el año de cuidados intensivos con el alcohol y triángulos amorosos. Un tres de copas en general. De verdad que no hubo una sola gota de licor en una copa. ¿Cuándo fue la última vez?
El monstruo que me tuvo llorando se ha ido, aunque bronquios y pulmones están en modo ambient. Con interferencia. Luego un ataque a la espalda baja. Decidido a evitar lo peor, paseé toda la avenida y me hice en un parque. Sintiéndome mejor, el antojo. Salami. Tamarindo. Ayer fue una doble ración de tamarindo. La segunda para la cena laboral. Con Thai Tea. Sabores del workaholism.